Tu Morada Electromagnética

El Buddha hablaba de las diversidades sensoriales que son la base de la distinción entre los seres.

El nivel inferior de los seres está ocupado por seres de diferentes cuerpos y diferente percepción. En este grupo estamos los seres humanos, animales y alguna clase de deva.

La conexión de lo que experimenta con lo experimentado se produce en esta morada en dependencia de la transmisión electromagnética. Fuera de esta naturaleza resulta difícil o muy complicado comprender cómo puede funcionar otro tipo de transmisión.

Todos los sentidos, en esencia, constan de un tipo de sensor y su correspondiente señal. Ambos tipos son electromagnéticos.

La vista: el ojo tiene sensores fotónicos, que son una clase de electromagnetismo.

El oído: los cilios se activan según las diferencias de presión del aire. Esta presión se debe a la repulsión electromagnética entre la capa electrónica de las moléculas que componen el aire y la capa electrónica de las moléculas que componen el cilio.

El olfato y el gusto: se tratan de sensores químicos que actúan precisamente mediante el intercambio de electrones y su variación, o sea, también son de naturaleza electromagnética.

Los diferentes sensores del tacto: presión y dolor son similares al oído, temperatura es similar a la vista.

Equilibrio y propiocepción: se trata de sensores basados en la presión, o sea, igual que el oído.

Incluso la propia puerta de la mente se basa en señales eléctricas.

En nuestra morada, la interacción es exclusivamente electromagnética. Pueden existir otras, como las ondas gravitatorias, por ejemplo, a las que somos ajenos a no ser que las transformemos en señales eléctricas.

A partir de ahí existe una amplia variedad de seres diferentes y de percepciones diferentes. Esto es evidente: el mundo visto por un perro se parece poco al muestro. Visto por un tardígrado puede ser verdaderamente extraño.

Al final estamos hablando de gestión de la información en el ámbito del interfaz (Namā rūpa y pañña) en referencia a Citta.

En este nivel se nos hace obvio la forma en la que la información se captura, se procesa y se libera de nuevo al entorno, en un motor de continuidad kámmica.

Está continuidad no se interrumpe solo por el hecho de cambiar la naturaleza de la portadora de la información kámmica. Es precisamente la misma condicionalidad la que mantiene el motor en movimiento continuo.

Solo la desconexión interna del lado del interfaz puede agotar la retroalimentación kámmica y finalizar el proceso.

Un cambio de naturaleza de la portadora es lo que se llama “muerte” que es el fin de una “vida”. Así podemos definir “vida” como el conjunto de todos los procesos continuos correspondientes a una misma portadora.

El fin de la “existencia” es la desconexión con la retroalimentación kámmica.

El Parinibbana sucede cuando se debería cambiar de portadora, pero ya no hay motor kámmico capaz de realizarlo, por lo que escapa de la condicionalidad. Es lo que se conoce como fundirse en lo Incondicionado, o sea, Nibbāna.

Es fundamental para la continuidad kámmica la interacción entre Citta y su Interfaz, lo que se llama Contacto. Lo que sucede en el contacto es lo que sucede. No hay antes ni después. No son actores que se ponen a actuar, es sólo pura actuación. Como en tu vida, eres tú el protagonista y no hay momentos en los que te salgas de tu propio personaje.

Para hacerlo debes entrar en las jhānas inmateriales y así lograr una desconexión temporal.

¿Y aun piensas que la muerte es el final de todo?

Tan estúpido como cambiar de bombilla cuando se ha gastado…

Colección de discursos agrupados numéricamente

AN 7.44. Siete estados [de existencia] de los seres

“Monjes, he aquí estos siete estados de los seres. Y, ¿cuáles son esos siete?

“He aquí, monjes, hay seres que son diferentes en el cuerpo y diferentes en la percepción, como los seres humanos, algunos devas y algunos [seres] del mundo bajo. Este es el primer estado de los seres sintientes.

“Además, monjes, hay seres que son diferentes en el cuerpo, pero idénticos en la percepción, como los devas del séquito del Brahma que renacen a través del primer [jhana]. Este es el segundo estado de los seres sintientes.

“Además, monjes, hay seres que son idénticos en el cuerpo, pero diferentes en la percepción, como los devas que transmiten resplandor. Este es el tercer estado de los seres sintientes.

“Además, monjes, hay seres que son idénticos en el cuerpo e idénticos en la percepción, como los devas de la gloria refulgente. Este es el cuarto estado de los seres sintientes.

“Además, monjes, hay seres que, con la completa superación de las percepciones de las formas, con la desaparición de la afectación sensorial, con la desatención a la percepción de la diversidad, [percibiendo:] ‘el espacio es infinito’, pertenecen a la base de la infinitud del espacio. Este es el quinto estado de los seres sintientes.

“Además, monjes, hay seres que, con la completa superación de la base de la infinitud del espacio, [percibiendo:] ‘la conciencia es infinita’, pertenecen a la base de la infinitud de la conciencia. Este es el sexto estado de los seres sintientes.

“Además, monjes, hay seres que, con la completa superación de la base de la infinitud de la conciencia, [percibiendo:] ‘he aquí no hay nada’, pertenecen a la base de la nada. Este es el séptimo estado de los seres sintientes.

“Estos son, monjes, los siete estados de los seres sintientes”.

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